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Lunes, 21 de Mayo de 2012.     

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Vida, riesgo, esperanza, deseo.

Cuatro poemas, cuatro estados de ánimo, cuatro sentimientos que de alguna forma reflejan éstos poemas. Sentimientos que algunos sentirán próximos, que quizá han formado o forman parte de sus propias vivencias bien de tiempos pasados, presentes o posible futuro.

LA MIRADA DE HIPATIA 15/6/2010

1

El mapa de tu espalda

Tu espalda es mi playa de arena favorita,
tostada al sol, cobre desnudo,
donde recala suavemente la lengua de mis besos,
el soplo de mi brisa en el hueco de tu nuca,
y donde, con el silencio absoluto
de las yemas de mis dedos,
escribo mensajes misteriosos
que sólo se pueden sentir descifrar
con la piel muy abierta y los ojos cerrados…

En la playa inconfundible de tu espalda,
mi dedo índice, el que esta acostumbrado a señalar,
escribe palabras eternas o fugaces,
signos que tú y yo sólo conocemos,
mapas que conducen al tesoro más dorado,
adivinanzas,
frases que se borran con la palma de la mano,
y aparecen, de nuevo,
como si de una pizarra de colegio se tratara.

Tu espalda, amor, es el mejor lienzo que conozco
para pintar escalofríos y cosquillas
y que tú averigües las caricias
que suben y bajan, y conforman
el crucigrama de todos mis deseos
en los poros abiertos de tu espalda.

Porque,
tu espalda es una hucha de vocablos
largos, cortos, ingenuos, depravados,
que acoge en su ranura el tacto de mis cartas
que llegan cada tarde
a la playa de tus sueños,
mientras que tú, boca abajo,
dejándote mecer por el vaivén de las olas,
esperas el contacto de mis dedos.

Algunas noches, también, casi dormida,
me pides que repita el juego en la penumbra,
y, entonces yo, ansioso y obediente,
aparto la sábana de raso
como quien pasa la página de un libro de poemas
o como quien alza el telón para que empiece
el mayor espectáculo del mundo:
tu cuerpo que tiembla y que presagia
la cercanía de mis manos que te buscan…

Tu espalda es mi playa de arena favorita,
ladera de carne que baja y que remonta,
tobogán deslizante de las gotas de agua,
almohada que sustenta todos mis sentidos;
y, después de sumergirnos hondamente
en la soledad transparente de la tarde,
déjame que escriba en tu espalda,
con la ayuda de la yema de mis dedos
y con todas las letras, las palabras
TE QUIERO, y, más abajo,
dejar constancia clara de una fecha
por si acaso el tiempo pudiera detenerse,
antes de que el mar, celoso y posesivo,
hiciera naufragar con su resaca
todos los mensajes registrados
con sus pertinentes huellas dactilares
en la arena mojada de la playa…

(Juan José Borrego, Y diré treinta veces que te quiero)

Sensual, dulce, vibrante, bello… poema que refleja un sentimiento pleno de vida, de comunión con la amada/o, donde la carne, la piel, se funde con el deseo y esa espalda se funde con la naturaleza y al tiempo con el sentimiento mas hermoso, el amor.
Feliz quien lo ha vivido, quien lo ha sentido así, aunque no haya sabido expresarlo en palabras, pero seguro que si, con miradas, quizás son sencillos gestos, con presencia aún en ausencia física….

Advertencia

Si alguna vez sufres –y lo harás—
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.

Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aún de la adversidad mayor
está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.

Así que cuando sufras – y lo harás –
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota,
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.
             
            (Felipe Benítez Reyes)

Este poema nos advierte del riesgo, el reverso de la moneda del poema anterior, el dolor por la posible pérdida de esa persona amada. Pero que no exista el rencor, para que éste no llegue a deformar el recuerdo, la memoria de lo vivido; que tampoco exista el perdón porque no hay nada que perdonar cuando se quiere. Que, por el contrario,  tu corazón se llene de gratitud hacia esa persona que te quiso y te entregó tanto, mucho más que su fugaz hermosura.

Letanía del cuando

Llámame, no lo dudes,
acuérdate de mi
y siénteme a tu lado
cuando los días azules te parezcan grisáceos,
cuando te falte alguien para ir a pasear,
cuando los ojos que te gustan
miren para otro lado,
cuando tienes un día tonto,
sin saber bien por qué;
cuando necesites un café y una charla reposada;
cuando sea urgente compartir
algo bello que has visto o escuchado;
cuando se te haya marchado un ser querido,
para siempre, sin retorno…

Cuando tus sueños mejores te resulten imposibles,
entonces, llámame, no lo dudes,
acuérdate de mi
y siénteme a tu lado.
Cuando alguien te ha dicho que te quiere
y necesites pregonar a la rosa de los vientos
que te has enamorado;
cuando notes que el tiempo pasa rápido
y que no pasa nada, al mismo tiempo;
cuando sientes la soledad
en medio de la gente y la vorágine;
cuando acabes de abrir la prueba positiva
de un embarazo deseado;
cuando compruebes que la tristeza
resiste cualquier antibiótico;
cuando quieras salir a bailar lento
una noche estrellada de verano;
cuando el médico abra el sobre del análisis,
y te de una noticia inesperada;
cuando nadie valore y reconozca
tu esfuerzo diario en el trabajo;
cuando estés a punto de tirar la toalla
y fugarte al refugio de los fármacos,
entonces, llámame, no lo dudes,
acuérdate de mi y siénteme a tu lado.

Cuando las puertas se cierran
y el túnel parece interminable;
cuando quieras dar tu cuerpo
y, a la vez, apropiarte de otro cuerpo;
cuando elijas el primer itinerario
del coche que acabas de estrenar;
cuando tus labios precisen
sentir el roce y el calor de otros labios;
cuando tengas una mala pesadilla
y una mano en la frente te descubra
que todo se ha tratado de un mal sueño;
cuando despiertes y quieras a tu lado
alguien que te de los buenos días
y que deje pasar la luz de la ventana;
cuando la vida te jubile antes de tiempo
y sientas que el final es prematuro;
cuando requieras que alguien, en silencio,
te escuche y escuche atentamente
hasta que tú desahogues todas tus palabras;
cuando te sobre una entrada para el cine
o una invitación para el teatro,
entonces, llámame, no lo dudes,
y acuérdate de mí
y siénteme a tu lado.

Lo nuestro terminó hace ya tiempo
pero bajo el fuego queda la huella de las brasas;
la venganza es la reina de lo absurdo
y el olvido es la cal viva del pasado,
pero la amistad, cuando es sincera,
cuando se da pidiendo nada a cambio
se convierte en oxígeno azul y necesario
para respirar a fondo,
levantarse de nuevo y retomar el camino y el paso…

(Juan José Borrego, Y diré treinta veces que te quiero)


Este poema quizá represente el rescoldo de ese amor, la huella de su sentimiento, la esperanza de seguir de alguna forma en contacto con esa persona amada y que no se ha sabido o podido conservar, pero que sí se mantiene en nuestro corazón, viva, latente, sin deformarse por ningún rencor, con esa gratitud por lo vivido.

También, la esperanza de que esa persona no nos olvide, que mediante esa comunicación sincera, sentida y por la que no se pide nada a cambio, nos haga saber que nos mantiene, siquiera, en un rinconcito de su corazón, presente también en ella, ofreciendo a cambio esa amistad sincera, que no pide nada a cambio.

No te rindas

No te rindas, aún estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
 
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
 
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
 
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
 
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

Poema con cierta polémica en cuanto a quién es el autor del mismo. Desde luego tiene todo el estilo y espíritu de Mario Benedetti a quién la mayoría se lo atribuye. De cualquier forma, es un poema que llega hondo, un apoyo, un reto a seguir luchando con unas armas muy especiales, la voluntad, el tesón, frente a las dificultades que la vida ofrece en muchos ámbitos y en muchos momentos de su transcurso, además con algo muy importante, expresado en esas dos últimas líneas, que parecen enlazar con el poema anterior en el sentido de no sentirse solo/a en esa lucha, que alguien siempre estará al lado para ayudar, para apoyar, con una amistad, con un amor.

Comentarios - 5

16/7/2010 - 09:44 - Sensei

Para HYPATYAXII

... Y el samurai aprendió a sentirse en el cielo y la astrónoma encontró respuestas; entonces, ese oasis en el desierto donde se encontraron prendió en sus corazones.

7/7/2010 - 00:06 - hypatyaxii

la astronoma y el samurai

Dice la leyenda que de Alejandría partió, cansada de la intolerancia, una astrónoma en busca de respuestas. Recogió sus cosas en un morral y partió a recorrer el camino que la llevaría a tierras desconocidas. Dice la leyenda, también, que de Japón, un samurai recogió sus artes guerreras y se embarcó para conocer nuevas tierras. Luego de miles de kilómetros de camino, ambos, la astrónoma y el samurai se encontraron en un oasis en medio del desierto.

23/6/2010 - 17:18 - José Antonio Tenza López

Para POETA44

Hola, por supuesto que estamos encantados de publicar y dar espacio a los poetas, pero el formato de escritura del blog no permite marcar los saltos de linea necesarios...sigh. Si quieres puedes enviarnos tus poemas a diaadia@teleelx.es y nos encargaremos de leerlas y posiblemente ser parte del programa si tu lo deseas...gracias por seguirnos

23/6/2010 - 15:15 - poeta44

bibiana aranda samper

perdon crei que era una pagina para escribir poesia como otras que ya e escrito pero veo que no por la forma de poner mi poesia mil disculpas

23/6/2010 - 15:12 - poeta44

amanecer

Que bonita que es la aurora si en la playa la divisas oyendo golpear las olas y respirando su brisa. que agradable es respirar la dulce y fresca mañana cuando uno al madrugar abre de par en par las alas de su ventana. que bonito es comtemplar un astro tan ejemplar vatiendose con la noche para a la tierra alumbrar que usando sus finos rayos lucha como un lacayo matando a la oscuridad. y que bonitos colores se dibujan en el cielo cuando la aurora aparece queF.P.A. El Manantial y el sol acaba su duelo y un nuevo dia amanece. sobre todo en la montaña acostados en la yerba ver el nuevo resplandor cuando ves nacer el sol disfrutando del amor revolcandose en la yedra. asi de bonito es ver un nuevo amanecer te hace sentir mejor no la dejes tu de ver deja morir la noche y mira el sol como crece y disfruta con derroche del nuevo dia que amanece. AUTORA:BIBIANA ARANDA SAMPER.

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Cómplices. Esa es la relación que nos gustaría que se estableciese entre el poeta y el lector u oyente, entre la poesía y nuestros sentimientos. No somos poetas pero sí hemos sentido la poesía, quizá no todo tipo de poemas, pero con sentir algunos, llegan tan hondo, que resulta suficiente para interesarnos por ella… hasta llegar a amarla, para que esa complicidad se establezca, para sentir y vivir con más intensidad la vida, siendo sencillamente, más conscientes de nuestros propios sentimientos que la poesía nos ayuda a descubrir y sentir. Ese es, con toda humildad, el objetivo de este blog. Ojala consigamos compartir con algunas de las personas que nos visiten, éstos sentimientos y logremos que la descubráis y que la poesía pase a formar parte de vuestra vida.

“Los poetas somos vientos del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas” M.H.
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