Miguel se vio arropado y apoyado por muchas personas, tanto en el ámbito literario como en el personal y mas intimo y a su vez volcó la mistad y cariño propios que sentía en la forma que mejor lo expresaba, sus poemas. Recogemos aquí una pequeña muestra de ello.
Elegía a la novia de Ramón Sijé (fagmento)
...A echar copos de harina ya te ayudo
y a sufrir por lo bajo, compañera,
viuda de cuerpo y de alma yo viudo.
...¡Cuántos amargos tragos es la vida!
Bebió él la muerte y tú la saboreas
y yo no saboreo otra bebida.
Fragmento que refleja en esas dos estrofas todo el sentimiento que la muerte de su amigo le produce y le dedica a su novia, sintiéndose en comunión con su dolor y en su tristeza; le ofrece su ayuda tanto en la panadería, en su trabajo, como esa ayuda anímica, sentimental por la muerte del amado y del compañero, sufriendo los dos ese aroma de su muerte, esa bebida amarga..
Elegía a Federico Garcia Lorca (fragmento)
...Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.
Federico García
hasta ayer se llamó: polvo se llama.
Ayer tuvo un espacio bajo el día
que hoy el hoyo le da bajo la grama.
...Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
...Rodea mi garganta tu agonía
como un hierro de horca
y pruebo una bebida funeraria.
Tú sabes, Federico García Lorca,
que soy de los que gozan una muerte diaria.
A la muerte de su admirado Federico, el que llegó más a su alma, como nos hace saber en sus palabras, le dedica esa Elegía, plena de sentimiento, de dolor, de vacío, no sólo en su interior, sino también de la propia creación por su ausencia…. ¡qué amistades, tan profundas, tan sentidas!
Carta completamente abierta
a todos los oriolanos (fragmento)
Alma de mis oriolanos
¡digo!... oriolanos de mi alma.
A vosotros me dirijo
desde esta carta "arrimada",
que escribo, teniendo por
mesa el lomo de una cabra,
en la milagrosa huerta
mientras cuido la manada,
tras saludaros lo mismo
que hacen todos en las cartas.
Y me dirijo a vosotros
para...para...para...para...
¡Ay! perdonadme un momento
voy a echarle una pedrada
a la "Luná", que se ha ido
artera a un bancal de habas,
y el huertano dueño de ellas
me está gritando desgracias.
Bien. Ya la espanté. Prosigo:
¿Os decía?... ¡Ah, sí, sí...! ¡Calla!
Que me dirijo a vosotros...
¡Rediós! ¡Otra vez la cabra
y el huertano que me grita!
Maldita sea la estampa
del animal que no quiere
que diga lo que empezaba.
¡"Luná"!.. Ya escapó. Sigamos
Y me dirijo así, para
deciros que pienso hacer
con poesías de las dadas
a la luz y de las que están
sin ver la luz para nada
-que son bastantes- un libro.
¡Un libro, un libro! ¿Os extraña?
Pues que no os extrañe. ¡Un libro!
Un bello libro que vaya
ilustrado por Penagos,
por Bartolazzi o Pedraza
y prologado por... ¡vamos!
por el primero que salga.
¿Qué me decís?... ¿Que es locura?...
Como vemos en este caso, no todo eran sentimientos trágicos, que por desgracia los hubo y muchos en su vida, aquí, quizás en sus inicios, todavía cagado de ilusiones, de esperanza, hace un alto en el trabajo de pastor y escribe a lomos de una cabra, esta carta a los oriolanos, con esa alegría propia de un corazón joven e ilusionado, que no le importan las condiciones de la vida que lleva, sabe que cambiará, y esa ilusión esa alegría de poder publicar un día su primer libro de poemas lo quiere trasladar a sus conciudadanos… y al poco logró publicar ese primer libro de poemas que llevó el título de “Perito en Lunas” gracias a toda ese entusiasmo y también, en el aspecto práctico, a la financiación económica del mismo, de 425 de la época, que desembolso su valedor entusiasta el sacerdote D. Luis Almarcha. Por cierto, un detalle: el nombre en el poema de esa cabra díscola del rebaño, que le lleva a interrumpir repetidamente la carta se llama Luna, curiosa la coincidencia con el título de su primer libro.
Nanas de la cebolla (fragmento)
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Ya hemos escuchado en el audio del programa las circunstancias de dicho poema. Se entienden así perfectamente esas palabras que contiene la estrofa seleccionada: libre, alas, cárcel…
Pero tiene al tiempo, a nivel personal así lo sentí cuando por primera vez lo leí fuera del contexto en que fue escrito, un significado más genérico referido al amor, no ya paterno-filial sino a las emociones que el amor, ese amor pleno, cómplice, mutuamente entregado puede generar, hacernos libres, poner alas, arrancar cárceles… es un gran afortunado quien lo siente y se siente así.
Con éste tercer programa hemos finalizado, que no cerrado, el tiempo dedicado a Miguel Hernández; con toda seguridad retornaremos a él más adelante pues su obra poética lo merece y en éste humilde reconocimiento en su centenario son muchos los poemas que merecían su referencia, pues su obra además de extensa es intensa, seguramente debido a, como él mismo dice en uno de sus poemas:
Este rayo que ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.
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