El cargo de Juez de paz es uno de los más importantes en el entramado, sobre todo social ,de Santa Pola. Es un cargo que ha sido ocupado siempre por hombres y mujeres de bien que han dejado el pabellón muy alto y que han tenido un gran prestigio como “buen padre de familia”, expresión acuñada por el código civil para designar las cualidades que debe tener alguien para ocupar ciertos puestos. La independencia y la imparcialidad deben de ser requisitos indispensables para poder ser Juez de paz, y por supuesto, la honradez, no son necesarias muchas cosas más, es el Juez un simple arbitro, ni más ni menos. No es, ni debe ser, una plataforma para aupar a nadie, ni tampoco para premiarlo, pues con ello se destruye completamente la institución, se la desprestigia y la vacía del contenido que debe tener, que está tanto en la Ley que regula el cargo como en el espíritu de la misma. Por todo ello, me opuse en su día al nombramiento de la actual Jueza de Paz, por que considere desde mi labor de oposición que no era la persona idónea para ocupar el cargo, así fue manifestado ante el Ayuntamiento y ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. Su vinculación al PP, integró la lista que concurría a las elecciones municipales sin haber cesado en su cargo de Jueza, es bien conocido por todos y probado, y eso, a mi juicio la hacía no idónea sin más. El nombramiento a mi juicio estuvo falto de ética, fue poco oportuno y, desde luego inapropiado totalmente. No se nos escuchó, como es habitual por parte del Alcalde M. Zaragoza ni tampoco del TSJ, y se la nombró. Por eso, la noticia publicada en el Diario El Mundo, que al parecer, ha investigado a la jueza de paz de Santa Pola y ha descubierto que, al margen de su cargo y aprovechándose del mismo, había montado un “negocio de bodas falsas” por el que percibía un salario, me ha apenado y dándome la razón, aunque yo desconociera los hechos que se denuncian ahora, parece que efectivamente no era la persona idónea para ser Jueza, me ha sumido en un profundo pesar. El Juzgado de Paz está hoy en “boca de todos”, y lo está no por su buen funcionamiento, no por el servicio que da a todos los santapoleros, no por realizar sus funciones correctamente, no, lo está por un comportamiento por parte de su titular como poco inapropiado, falto de ética y de moral y, desde luego, desde cualquier punto de vista lamentable. Cualquier persona tiene derecho a querer medrar en política, a querer montar un negocio que le proporcione un bienestar económico también, siempre que sea lícito y legal, pero utilizar el Juzgado de Paz para estos menesteres no es adecuado desde luego. La labor de oposición es ingrata y dura, no es bonita, pero es necesaria para que las instituciones funcionen, hay que hacerla y alguien debe hacerla. No hay nada personal en ello, ni debe haberlo. Se denuncia o se critica lo que políticamente no se considera adecuado, no más pero tampoco menos. Y no se piensa jamás en las personas como tales, sino en el cargo que ocupan, la labor que ejercen y como la ejercen. Los hechos atribuidos a la Jueza de Paz por la investigación del Diario son graves, deben dar lugar a una investigación seria y rigurosa por parte de los poderes implicados en el nombramiento de la misma, Ayuntamiento y TSJ. Además, de ser ciertos, deben implicar dimisiones, destituciones y dar lugar a la depuración de responsabilidades políticas también. El PP no asume nunca sus responsabilidades, nos hemos habituado a ello, espero que en este caso sí se haga. Por el bien de la institución y, sobre todo, de todos los santapoleros que somos los verdaderamente perjudicados por este tema.
De esas "ciertas fotos" comprometidas no tenemos la culpa los profesionales que las hacemos, sino sus protagonistas. No conozco a la tal María Lafuente.Yo Hago mi trabajo y lo hago bien.
Das asco, metiendo infiltrados en celebraciones y recintos privados. Al menos ya tenemos la imagen del calvorota que entró a realizar ciertas fotos.
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