Nadie dijo que iba a ser fácil, pero todo lo que te propongas lo puedes conseguir. Han sido 1.192 km y muchas y buenas experiencias. Solo es la única forma de conseguirlo.
La etapa más dura. He terminado muy cansado. Primero el Puerto de A Canda para entrar en Galicia y por la tarde Puerto Travesa para que te enteres que estás en Galicia. Entre medias Serra Seca. Contínuas subidas y bajadas a mil metros de altura. Pero el paisaje…¡qué maravilla!
Día de poco interés. Si la jornada de ayer era amena, te invitaba a parar en las poblaciones y fotografiar lugares de interés, hoy el hastío. Caminos secos, pueblos sin vida. Además, para arreglar el día he vuelto a pinchar las dos ruedas a la vez y me han “tomado prestado” el chubasquero. Premio final etapa: Santa Marta de Tera. Una maravilla.
Cuando el paisaje es hermoso el cansancio es menor. Nos vamos acercando a Galicia y se nota. La rivera del Tera, la Carballeda, el Bajo y Alto Sanabria. Todo el noroeste de Zamora. Como 15 de Agosto, todos los pueblos en fiestas. Y otra forma de hacer el Camino: en moto. El que no se anima es porque no quiere.
Mañana muy fría,sólo 10 grados. Hoy el problema no ha sido el calor, ha sido el viento en contra que ha comenzado a soplar a mediodía y ha ido en incremento conforme avanzaba el día. Indicacines del Camino por todas partes que te hacen ir más tranquilo. Pueblos que a pesar de su historia, viven el Camino.
Hoy ha sido el día más duro con diferencia. Tanto física como psicológicamente. A nivel físico las primeras horas de la mañana he tenido que cargar más de una vez con la bici, además de tener que subir dos puertos de montaña. En lo psicológico no es que haya pinchado, es que ¡las ruedas se ha llenado de pinchos!
Dejamos Toledo y entramos en Madrid. Será un paso breve, mañana ya nos espera la provincia de Ávila. Hoy etapa con secuelas de ayer que he podido solucionar durante la jornada para terminar en Cadalso, pueblo turístico de la Sierra Oeste de Madrid a 820 metros de altura.
Jornada de contrastes. Después de una mañana tranquila, con terreno llano y disfrutando de pueblos preciosos como El Tembleque (Toledo), una tarde infernal, con calor, viento en contra y despistado por los Montes de Toledo